domingo, 9 de agosto de 2009

OTRA SINGLADURA


Se quiebra mi noray,
se resquebraja el malecón,
se desata el amarre
y quedo a la deriva.

La luz del faro
parpadea en mi mirada
mientras mueren dos lágrimas
en mis labios.


He estado tanto tiempo
en este viejo puerto
que ahora temo dejarlo
para comenzar otra singladura.


Es tan oscura la noche
a pesar de las infinitas estrellas
rutilando en el cielo
que siento soledad y miedo.


No tengo clara la ruta
que debo emprender,
sin brújula ni sextante
es más difícil el viaje.


Sé que tras el horizonte
se sueñan nuevas tierras
donde vuelan luciérnagas
y palomas blancas.


Sé que allí no hay fronteras
ni existen más banderas
que la piel tatuada en los pétalos
de una rosa del desierto.


Sé que la travesía es necesaria
para crecer en la memoria,
para engendrarse desde dentro
y no fallecer en el olvido.


Publicado en el Blog "Desde mi Noray"

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